Si queremos que cada vez más personas superen la pobreza a través de su trabajo y compromiso en la solución de los problemas que más los aquejan, debemos comprometernos en serio en mejorar la salud y nutrición, principalmente de sus niños como prerrequisito de los programas de desarrollo.
La desnutrición durante la gestación y los primeros años de vida repercute negativamente en la salud de quienes la padecen causando, además de baja talla, mayor incidencia de enfermedades, un desarrollo deficiente del organismo, así como un deterioro en sus capacidades físicas, escolares y laborales.
En México los municipios de más alta marginación - las zonas rurales e indígenas- son las que concentran los índices más altos de desnutrición, como una manifestación más de la desigualdad social.
Otro factor que agudiza la mala alimentación es la baja escolaridad de los padres. Es un hecho que para mejorar la dieta en los hogares, aprovechar mejor los recursos con que cuentan, detectar la anemia en los niños de forma oportuna y procurar medidas de higiene además de dinero, hace falta tener información. Muchas familias comen mal por falta de alimentos de calidad pero, sobre todo, por que no saben qué deben comprar y cómo aprovechar mejor los alimentos. Por esta razón es que muchos subsidios y ayudas para combatir la desnutrición tienen poco o nulos resultados.
Para combatir integralmente el problema de la desnutrición la Fundación Franco Mexicana, Suiza y Belga de Beneficencia impulsa el Programa de nutrición para la Niñez que actualmente beneficia a más de 5 mil niños de comunidades de Los Altos de Chiapas, La Costa Chica de Oaxaca, Aquixtla y Chignahuapan, en Puebla y el Estado de México con quienes Fundación León XIII, IAP trabaja.